‘El duelo social’ (opinió, María Ramos)

‘El duelo social’ (opinió, María Ramos)

El duelo, en psicología, es un proceso emocional por el que transitamos ante una pérdida relevante en nuestras vidas. Este tránsito tiene una serie de etapas o fases que nos sirven para entender el sufrimiento que suponen esas pérdidas. Y que serían: la negación, como un mecanismo de defensa para darnos un tiempo para poder

El duelo, en psicología, es un proceso emocional por el que transitamos ante una pérdida relevante en nuestras vidas. Este tránsito tiene una serie de etapas o fases que nos sirven para entender el sufrimiento que suponen esas pérdidas. Y que serían: la negación, como un mecanismo de defensa para darnos un tiempo para poder asumir la pérdida; la ira: enfado hacia lo que hemos perdido; la negociación: remordimiento; la culpa, para intentar entender qué ha pasado; la depresión: miedo, incertidumbre ante la nueva etapa; y, la aceptación: en este punto, aprendemos a continuar sin la persona, el objeto, circunstancia, que perdimos.

Los duelos son una constante que nos acompaña toda la vida, ya que permanentemente vamos sufriendo pérdidas: de la familia, de amigos, de parejas, del trabajo, de salud, etc. Y de las que nos vamos sobreponiendo, pasando de una manera u otra por todas o por algunas de las etapas anteriormente enumeradas.

Los duelos suelen ser personales, individuales, familiares, pero en estos momentos de pandemia, estamos ante un duelo social, colectivo. Y la sociedad, igual que las personas, tendrá (tendremos) que transitar por los sentimientos de negación, ira, negociación, culpa, depresión y aceptación. La sociedad, en general, y nosotros, como ciudadanos, tendremos que hacer la elaboración del duelo.

Será necesario y muy importante para las personas a nivel individual y/o familiar poder hacer esa elaboración del duelo, ya que nos permitirá seguir viviendo de una manera sana a nivel físico y psicológico. Y esas mismas etapas las tendremos que pasar como sociedad. Será, así, una garantía para salir de la pandemia como una sociedad más sana, cohesionada y justa.

Hay que ir quemando etapas e ir asumiendo y entendiendo qué nos está pasando. Hay que que reconocer al causante de las muertes de miles de personas y que es el Covid-19. A esta conclusión podremos llegar después de la fase inicial de la negación.

Otra cosa muy distinta es la responsabilidad política de los 30.000 fallecidos. Aquí, una vez más, se cumple aquella máxima de: “Todo lo personal es político”.

Responsabilidad de los políticos, que durante años fueron recortando en políticas de salud y servicios sociales. Responsabilidad de los ciudadanos, que sabiendo de esos recortes mirábamos a otro lado y seguíamos votando a esos políticos. Responsabilidad de los políticos, por los errores cometidos en la gestión de la  pandemia. Responsabilidad de los políticos en la oposición, que en lugar de ayudar a gestionar mejor se han dedicado a desprestigiar, poner dificultades y crear un clima social de descontento. Responsabilidad de los ciudadanos, en el manejo diario y personal de las medidas de prevención.  Es la hora de asumir, todos, responsabilidades.

La ira, el enfado, la agresividad, pueden ser sentimientos de dolor que nos ayuden a superar el duelo colectivo. Sin embargo, desde determinados grupos políticos y de prensa se están aprovechando esos sentimientos, que surgen en cualquier proceso de duelo, para atizar el odio y para soliviantar a una parte de la población, con el único objetivo de hacer caer a un gobierno, sin importarles los enormes daños que se pueda causar al país (que creen “su país”). Daños en clave económica pero, sobre todo, en clave social que pueden derivar en un posible y muy grave enfrentamiento civil. Como sociedad no podemos ni debemos permitirnos la escalada irracional de este enfrentamiento que dejará tras de sí un importante rastro de odio y que no podremos superar en generaciones (igual que no hemos podido superar el odio generado en la Guerra Civil de 1936).

Es necesario y lógico sentir esa ira, ese enfado, ante las enormes pérdidas que tenemos que afrontar pero sería de desear que esos sentimientos nos ayudaran a madurar y, tal vez, a pensar en las responsabilidades compartidas. La ira y el enfado (con y por la pandemia) nos deberían permitir pasar a la fase de la negociación del porqué y cómo ha pasado: entender para poder aceptar las consecuencias de la pandemia y, así, asentar las bases para salir de la misma.

Cuando estemos en esa fase de aceptación es cuando podremos plantear los ritos sociológicos para visibilizar el dolor, es decir, los funerales, las banderas a media asta, etc. Esos ritos, como muestra de dolor, de aceptación de la pérdida, tienen que ser una manifestación de solidaridad y de acompañamiento en el sentimiento con las familias que han perdido a sus seres queridos. Serán una manifestación de humildad de toda la sociedad que, en su momento, se creyó (nos creímos) invulnerables. Y que nos tiene que llevar a una reflexión individual sobre nuestros valores. En definitiva: una demostración de solidaridad, respeto y compromiso con el bien común.

Asem Catalunya
Asem Catalunya
ADMINISTRATOR
Perfil

Posts Carousel

Deixar un missatge

El teu email no serà publicat. Es requereixen els camps marcats amb *

Cancel reply

Uso de cookies

Per obtenir informació de navegació dels usuaris de la nostra web, utilitzem cookies de tercers i persistents. Més informació a política de cookies. Premi a l'enllaç per a més informació sobre la nostra política de cookies.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies